Emprendamos el camino de la cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración

Comienza el tiempo de cuaresma, tiempo especial de conversión, de cambio de vida. Caminamos hacia la Pascua del Señor que es el acontecimiento mayor de la fe cristiana.

El rito de la ceniza recuerda emotivamente la brevedad de la vida. Se recibe la cruz bajo la advertencia “Cree y acepta el Evangelio” estas palabras apremian una revisión interior de la vida bautismal. Por eso el profeta Joel nos dice en la Palabra: “Rasguen los corazones, no las vestiduras y conviértanse al Señor su Dios”.

Dejemos que la Palabra resuene en el corazón y como nos dice el apóstol Pablo” no echemos en saco roto la gracia de Dios” Es tiempo de salvación, dejemos que Dios nos hable y podamos distinguir su voz en medio de tanto ruido, permitamos que el mensaje del papa francisco nos oriente. “Emprendamos este camino de la cuaresma, sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Si en muchos corazones a veces da la impresión de que la caridad se ha apagado, en el corazón de Dios no se apaga. Él siempre nos da una nueva oportunidad para que podamos empezar a amar de nuevo”

Es tiempo para: “Dedicar más tiempo a la oración hace que nuestro corazón descubra las mentiras secretas con las cuales nos engañamos a nosotros mismos, para buscar finalmente el consuelo en Dios”.

“Dar la limosna nos libera de la avidez y nos ayuda a descubrir que el otro es mi hermano: nunca lo que tengo es sólo mío”.

“El ayuno, por último, debilita nuestra violencia, nos desarma, y constituye una importante ocasión para crecer”. ( Papa Francisco)