¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!

La alegría de la Pascua es el fundamento de nuestra fe y ésta se basa la certeza y la esperanza que si morimos con Cristo, resucitaremos con él y viviremos con él para siempre. La vida cristiana tiene que ser invertida en Jesús y gastada por los otros. Después de haber encontrado al Resucitado no se puede esperar, no se puede dejar para después; se necesita ir, salir, a pesar de todos los problemas y las incertidumbres.

¿Por qué buscar entre los muertos al que vive? El vive entre nosotros cada vez que amamos y servimos de corazón al hermano, cada vez que abrimos los ojos para ver la realidad y ser sensibles ante el que nos necesita, cada vez que tenemos nuevos motivos para la profunda alegría, en ese día, en esa realidad, Jesús vive resucitado y acompaña nuestros pasos.


! Feliz Navidad y bendecido año 2019 en unidad familiar, siendo sembradores de paz!

“Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad”. (Jn 1, 14) 

En Navidad celebremos el amor de Dios que se hizo hombre para abajarse a nuestra realidad humana. Hoy nace de nuevo, establece su morada allí donde el corazón está despierto, donde hay un espacio ordenado y bien dispuesto, nace en ti, en mí, en cada hermano que encontramos en el camino que recorremos.

 Celebremos con gozo este acontecer de Dios en la vida, en el nuevo año que se aproxima; dejemos que el amor, la fe y la esperanza se conviertan en “Palabra” y en luz que iluminen toda tiniebla.